a {text-decoration: none; } En la punta de la lengua: Por un enfoque bilingüe/bicultural a la educación indígena en México

27 abr. 2013

Por un enfoque bilingüe/bicultural a la educación indígena en México

Méndez, L. A. (2013). Por un enfoque bilingüe/bicultural a la educación indígena en México. Manuscrito inédito, Departamento de Lenguas, Universidad de las Américas Puebla, Cholula, Mexico. Obtenido de http://www.enlapuntadelalengua.com.mx/2013/04/por-un-enfoque-bilinguebicultural-la.html



Aunque es una creencia bastante popular que cuando un país no logra su desarrollo y sustentabilidad es siempre culpa del mal manejo gubernamental, casi siempre se deja fuera del juego la importancia que juega la educación en esa situación. En México, un país tan naturalmente privilegiado, la situación no ha sido diferente. Al igual que la mayor parte de los países latinoamericanos, los problemas tanto socioeconómicos como socioculturales han sido desde hace varias décadas el mayor obstáculo para lograr el bienestar y desarrollo de los más de ciento veinte millones de habitantes ¿pero de dónde viene todo esto?



La cultura mexicana más allá del mole, el tequila y la bandera tricolor que todo mundo jura llevar muy dentro del corazón, se basa en su mayoría en el arraigado dogma  de que “para avanzar hay que tranzar”  el mexicano no ve al país como un todo que debe moverse junto y en donde todo mundo debe tener las mismas oportunidades basado en su motivación y aptitudes más que en el precio de su carro o color de piel. De hecho, en más de ocasión he escuchado que personas extranjeras ajenas a la nación mas con un conocimiento de lo que sucede en la actualidad en los países hispanos; explican la sociedad mexicana como una cubeta de cangrejos de la cual todos quieren salir, pero en lugar de trabajar juntos para crear un trampolín que les permita salir a todos, prefieren chingar al primer cangrejo que vean que va saliendo de la cubeta.




Me gustaría poder decir que esto es una desliz  idiosincrático de generaciones pasadas, pero todavía las generaciones presentes  están creciendo con esta desatinada visión del mundo que seguirá marcando las divisiones sociales, para continuar con este absolutismo moderno en el cual el poder económico solo queda en manos de algunos cuantos mientras que el resto de los “indios” siguen en la pobreza sin tener noción alguna de lo que pasa con su país como si habláramos diferentes lenguas, lo cual de hecho sí es así.




La idea del gobierno en cuanto concierne a la educación básica y tal como se manifiesta en el tercer artículo constitucional, ha sido dar a la población la oportunidad de tener acceso a ésta, donde todo niño mexicano tenga el derecho y obligación de asistir a la primaria y secundaria de manera laica y gratuita, se les den libros de textos e inclusive en algunas zonas marginadas se les ofrezca una merienda durante el jornada escolar ¿todo bien hasta ahí no? No obstante, sin meternos en otro líos sociales como el hecho de que muchos niños no puedan asistir a la escuela verse obligados a trabajar para sustentar a sus familias; un problema olvidado por la sociedad y el gobierno es como bien menciona Muñoz Cruz (1999) en su artículo: Visión de la educación bilingüe en regiones indígenas de México, es que la Secretaría de Educación Pública y el Sistema Educativo Nacional, han estado trabajando como si el país fuera una nación monolingüe e igualitaria lo cual es totalmente todo lo contrario.




A pesar de que probablemente existan otras variantes dialectales, en México existen hasta el día de hoy 67 lenguas constitucionalmente reconocidas además del español, este dato posiciona al país dentro de las naciones lingüísticamente más ricas del mundo. Sin embargo, la parte obscura de este patrimonio cultural es el hecho de querer educar a todos de la misma forma como si quisiera eliminar gradualmente a estas lenguas para que todo el país fuera exclusivamente monolingüe en español, lo cual haría todo más fácil para los sectores gubernamentales encargados de la educación, mas no para los afectados, ya que como bien lo pone García Segura (2004)



El reto que se plantea en estos momentos es el de la integración cultural

de las minorías en la perspectiva no de la mera asimilación, sino de un

 enriquecimiento mutuo de las culturas mayoritarias y minoritarias como
principio básico de la interculturalidad.




Sin embargo la posición de la sociedad mayoritario o “mestiza” no tiene intención alguna de lograr esa inclusión, desde el puno de vista que la mayoría de las personas siguen  percibiendo a este gran porcentaje de población indígena como ciudadanos de segunda clase y peyorativamente llaman a sus lenguas dialecto con el afán de menospreciar su bagaje cultural y lingüístico. Estos hechos deberían definitivamente encender la luz roja si además le añadimos que los estadísticamente son los niños indígenas quienes menos acceden a la escuela, más pronto la abandonan y como podría suponerse son también los centros educativos indígenas los que peor calidad tienen en todos los aspectos (Schmelkes, 2013)




A lo largo de los años ha habido algunos movimientos sociales que han buscado levantar al país de nueva cuenta para que se vuelvan conscientes de la realidad social que tiene a la gran mayoría de los mexicanos  en rezago. El movimiento estudiantil de Tlatelolco en 1968, donde tantas vidas fueron perdidas y nadie se atrevió a abrir la boca; el movimiento zapatista en Chiapas que solamente buscaba igualdad de oportunidades para las comunidades indígenas de esa región y más recientemente el movimiento estudiantil de las elecciones de 2012, #YoSoy132 que intentó movilizar a la juventud para evitar volver al régimen gubernamental que ha controlado al país por más de medio siglo y que obviamente se ha visto que no funcionó.


De cualquier forma, aunque estos movimientos no tuvieron el éxito han logrado despertar poco a poco a los que quieren escuchar, acerca de la situación actual del país. Al menos para mí, la mejor forma de avanzar y hacer que todos trabajemos en equipo como decía el principio, es por  medio de una educación  de calidad con programas cuidadosamente adecuados a las exigencias sociales del país. No se puede esperar que un sistema centralizado funcione para todos, no se le puede enseñar de tajo a un niño de un comunidad en la Selva Lacandona la edificación del Palacio de Bellas Artes, cuando su realidad son cascadas y fauna selvática y más aún cuando su lengua es otra.




Aunque por obvios motivos al gobierno jamás le convendrá que el país lea, aprende y debata, el día que el sistema de educación pública cuente con:


  • Un personal docente talentoso y preparado que no esté compuesto por un montón de ignorantes huevones  que piensan que su única su obligación es sentarse en un escritorio por 7 horas mientras se toman su Coca-Cola.


  • Silabarios y programas académicos bilingües adecuados a esas 67 identidades culturales que conforman aunque sea como minoría la nación.


  • Material didáctico bien diseñado que busque verdaderamente aumentar  fomentar el crecimiento intelectual de los estudiantes, en lugar de mantenerlos ocupados.


  • Acceso a la tecnología



Ese día, cuando un libro política sustituya a la novela de las 9 de la noche, veremos como la sociedad va a adquirir la fortaleza suficiente para poder levantar la voz sin temor a ser callados por qué sabrán que  ya no son un montón de personas rezagadas por su situación social y étnica, sino mexicanos con un nivel de conocimientos que les permitirá defenderse contra la injusticias sin tener que seguir bajando la cabeza como los españoles les enseñaron a sus ancestros, pero esto solo podrá lograrse arrancado de raíz los lastres tan encarnados en la historia de nuestro México tan lindo y jodido.




Referencias:


García Segura, S. (2004). De la educación indígena a la educación bilingüe


bicultural. Revista mexicana de investigación educativa, 9(20), 62.


Muñoz, H. (1999). Visión de la educación bilingüe en regiones


indígenas de México. En H. Muñoz (Ed.), Un futuro desde la autonomía y la diversidad: Experiencias y voces por la educación en contextos interculturales nicaragüenses. Ciudad de México: Universidad Autónoma Metropolitana.


Schmelkes, S. (2013.). Educación para un México intercultural. Sinéctica, (40), 1-12.

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