La Malinche y la interpretación en relevo
En el español del siglo XVI, a los intérpretes no se les llamaba intérpretes, ni mucho menos traductores, como erróneamente se suele llamar hoy a quienes trabajan con la lengua hablada. Se les llamaba lenguas . Bernal Díaz del Castillo, el soldado que décadas después escribiría su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España , se refiere así a las personas que hacían posible la comunicación entre españoles e indígenas: «nuestras lenguas». La palabra no es casual. Para los conquistadores, el intérprete era literalmente un órgano prestado, la lengua con la que hablaban en un mundo donde nadie los entendía. Y en 1519, durante los primeros meses de la expedición de Hernán Cortés, esa lengua prestada no era una sola persona, sino dos. Un náufrago en Yucatán La historia empieza con un naufragio. Hacia 1511, una pequeña embarcación española se hundió cerca de Jamaica, y un puñado de sobrevivientes llegó a las costas de Yucatán. La mayoría murió en los años siguientes. Dos de ellos so...