a {text-decoration: none; } En la punta de la lengua: Italia, italiano e italianos

15 jul. 2015

Italia, italiano e italianos


La vida de las lenguas suele ser larga y su nacimiento misterioso. El español por ejemplo debe tener un poco más de 1000 años desde que se le comenzó a catalogar como una lengua mayormente unificada, procedente e independiente del latín vulgar hablado en la península Ibérica durante el apogeo del Imperio Romano. Si bien, muchas otras lenguas “importantes” (no por prestigio, sino por número de hablantes) han pasado por el mismo proceso pausado de estabilización, evolución y propagación; también hay otras cuya existencia es de apenas poco más de un siglo, como es el caso del idioma italiano.


Esta lengua que para muchos parece melódica y romántica es todavía bastante joven, pues antes de la unificación de Italia en 1870, se hablaban extensamente en la península itálica alrededor de una treintena de lenguas latinas (ahora conocidas como dialetti) muchas veces no inteligibles entre sí. Ahora bien, el cambio lingüístico es un proceso que todos experimentamos de primera mano. Basta recordar aquellas palabras extrañas que usa o usaba tu abuela y nunca se las has vuelto a escuchar a nadie más. O la forma “extraña” de hablar que tienen las nuevas generaciones con tantos anglicismos y términos relacionados con el internet. No pasa nada; palabras van y vienen y al final nos podemos seguir entendiendo de maravilla, pero lo peculiar del caso de Italia fue que de una generación a otra el código entre padres e hijos cambió bruscamente.

Entonces, con el fin de contribuir a la cohesión de la nueva nación unificada, se optó por establecer el dialecto de Florencia, Pisa y Siena como la nueva lengua nacional, cuyo léxico a sus vez también se vio enriquecido por numerosos prestamos lingüísticos de dentro y fuera de Italia. Es normal que una lengua se sobreponga a otra por razones militares, económicas o políticas; sin embargo, en el caso del italiano fue por razones relacionadas con el prestigio cultural y literario de la Toscana, pues fue en “toscano” que Boccaccio, Alighieri y Petrarca escribieron las obras que marcarían el prerrenacimiento italiano. Todavía para finales del siglo XIX, menos de un cinco por ciento de la población era capaz de entender italiano estándar y se dependía mucho del uso de dialetti para lograr una comunicación efectiva.

No fue sino hasta mediados del siglo XX que la evolución de los medios de transporte y comunicación, ayudaron a que el italiano moderno fuera ganando terreno. Así, con la facilidad para viajar de un parte del país al otro en tren y las estaciones de radio y televisión emitiendo su contenido solamente en italiano, se logró que en 2011 esta lengua se convirtiera en el vehículo de comunicación primario de la mayoría de los italianos,la cual hoy en día y según la Academia della Crusca es la lengua madre del 53% de los 60 millones de italianos.

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