a {text-decoration: none; } En la punta de la lengua: Derechos lingüísticos y apoyo educativo en la Mixteca Alta

10 oct. 2012

Derechos lingüísticos y apoyo educativo en la Mixteca Alta

Méndez, L. A. (2011). Derechos lingüísticos y apoyo educativo en la Mixteca Alta. Manuscrito inédito, Departamento de Lenguas, Universidad de las Américas Puebla, Cholula, Mexico. Obtenido de http://www.enlapuntadelalengua.com.mx/2012/10/derechos-linguisticos-y-apoyo-educativo.html

Introducción
No es extraño que cuando nos referimos a un país lo primero que se nos venga a la mente sean los rasgos culturales más arraigados y conocidos, la composición étnica y por ende también el idioma hablado por la mayor parte de la población, ignorando en muchas ocasiones que ese listado de características solamente manifiestan una porción bastante superficial de todo lo que puede conllevar la identidad de una nación en su totalidad.
En México además de la lengua española hablada evidentemente por la mayor parte de la población, existen 65 lenguas indígenas que gozan de estar posicionadas con el estatus de lenguas nacionales, sin embargo es sabido que una gran parte de las instancias gubernamentales e inclusive ciertos sectores de la sociedad, no consideran a estas lenguas tan prestigiosas en comparación con las lenguas Indo-europeas, debido en cierto grado a que las  lenguas indígenas son habladas únicamente por minorías étnicas, lo cual viéndolo desde una perspectiva capitalista no aporta ningún tipo de beneficio político o económico, mas sí social.
Todo esto  ha llevado a que con el paso del tiempo el indígena mexicano sea considerado por algunos sectores sociales como un ser inferior, ignorante e inclusive incapaz; provocando por esta vía la violación de sus derechos y el rezago social de un sinnúmero de comunidades a lo largo del país. Es indispensable para lograr la nación equitativa y justa que la mayoría deseamos, el empezar a tolerar y respetar las diferencias étnico-culturales y enfocarnos en un verdadero plan social para lograr la unificación del país en la mayor cantidad de aspectos posibles.
 La discriminación etnolingüística es sin duda un grave problema social contemporáneo que de no ser controlado llevará a la castellanización total del país, ocasionando diacrónicamente la muerte de decenas de lenguas, lo cual repercutirá en la transformación a un México monolingüe, a una homogeneidad innecesaria y a una vasta pérdida del patrimonio cultural del cual tanto nos vanagloriamos y poco contribuimos.
Profundizando un poco más en aspectos legales, en específico en la validez de los derechos lingüísticos, es de suma relevancia que la sociedad comience a valorar el legado cultural que existe en el país, donde aún falta mucho por hacer con respecto a la libertad de expresión en cualquier lengua, para así poder evitar la castellanización de una forma tan extrema que desemboque en la intensificación de la  intolerancia etnolingüística en perjuicio de las diversas comunidades indígenas en México.
Aunque no queramos verlo este tipo de injusticia y discriminación son más frecuentes de lo que parece, ya sea con factores relacionados con la lengua hablada o con el perfil étnico de los pobladores indígenas.
Un claro ejemplo de esto se refleja en la investigación llevada a cabo por Sierra (1997)
“Como en toda región interétnica, la discriminación que vive el indígena puede detectarse en diferentes áreas de la vida cotidiana, como es el caso del mercado en la ciudad de Huauchinango, Puebla, los sábados cuando las mujeres y hombres  de las comunidades  son sujetos a continuas revisiones, multas, movimientos y malos tratos por los inspectores del tianguis ante la queja de los vecinos de la ciudad que ven invadidas sus calles”.
Por consiguiente, basándose en el extracto mostrado a priori y experiencias personales,  es claro que estos desagradables fenómenos sociales acontecen en comunidades donde los grupos mestizos e indígenas se ven obligados a interactuar con frecuencia sin conocimiento alguno de lo que el concepto de tolerancia conlleva, sin mencionar la poca importancia que se le atribuye para inculcarlo tanto académica como socialmente.
Si bien es cierto que al momento de hablar de habitantes indígenas se habla de una minoría étnica que según datos de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los pueblos indígenas contaba para 2000 con 12, 707,000 millones de habitantes a lo largo de México en comparación con los 112, 336,538 millones que representan la totalidad del país (INEGI, 2010), donde se ve reflejada a simple vista que la cantidad de hispanoparlantes supera por mucho la cantidad de aquellos posibles hablantes de lenguas indígenas dentro del grupo de habitantes indígenas, lo que por consecuente lleva a hacer la conjetura  de que de algún modo u otro esa minoría debe adaptarse a las necesidades sociales del grupo mayoritario, lo cual, visto desde una perspectiva sociológica, es totalmente cierto, aunque hay que notar también que aunque la cantidad puede parecer diminuta en comparación con el total, una cultura se forma con un número reducido de pobladores; basta como ejemplo la población total de algunos países donde 12 millones de habitantes podría representar la totalidad de la nación y no solo el 10%. Por lo cual considero injusto el exigirles la rápida y total inmersión en nuestra lengua y cultura, obligándolos a dejar de lado las suyas.
Por obvias razones es común que la discriminación y desigualdad se vuelvan notorios cuando el indígena intenta incorporarse a la sociedad mestiza y le resulta difícil el conseguir empleo o ser aceptado debido a que es monolingüe en su lengua vernácula o tiene un acento marcado al hablar español, dejándolo así en desventaja ante el resto de los mexicanos hispanoparlantes o extranjeros (Ninyoles, 1975). Lo que es exactamente lo que se intenta evitar mediante la concientización de la sociedad que aunque parezca inverosímil aún no acepta totalmente la equidad étnica ante la ley donde todos por el simple hecho de ser mexicanos deberían tener la oportunidad de acceder a los beneficios gubernamentales, sociales y laborales que el país ofrece.
Es un hecho que para formar parte de la sociedad mexicana capitalista se debe tener cierto grado de conocimiento del español y obviamente es mucho más factible que sea la minoría quien se tenga que adaptar a la lengua utilizada, ya que pedir que todo el país pudiera comunicarse en 66 lenguas distintas sería un propósito totalmente idílico. El factor a cambiar en la ideología colectiva del país es la xenofobia en contra de los compatriotas indígenas quienes en muchas ocasiones tienen la meta de convertirse en un ente productivo en la sociedad, pero ven las puertas cerradas al momento de intentarlo; error que recae totalmente en las clases media y alta que ven negativamente el hecho de que un “indio” pueda llegar ocupar cargos importantes para el desarrollo social poniendo como pretexto la barrera del lenguaje, preparación académica o inclusive en algunos casos de retroceso total, la familia de la cual pende. Pero si cambiásemos al indígena por un extranjero caucásico quien aspira a la integración en nuestra sociedad,  no importaría si  puede o no producir vocablo españoles ya que se da por hecho que es un individuo capaz y preparado.
En el otro extremo se encuentra le enorme presión social ejercida en torno a los indígenas quienes cada vez se ven más orillados a tener que formar parte de la sociedad mayoritaria, para así lograr tener una estabilidad económica y evitar las penurias de las cuales probablemente sus antepasados fueron víctimas, ideologías inyectadas directamente mediante la educación recibida por las nuevas generaciones.
Entre los factores externos que han influido en la comunidad, la escuela es uno de los más importantes medios de transformación de la sociedad debido a que por medio de ella llegan a la comunidad no sólo la lengua, sino también las formas de comportamiento y las valoraciones, que por el hecho de pertenecer a al grupo dominante son adoptadas por la población indígena, acarreando consigo la desvalorización de la lengua y cultura del grupo receptor (Coronado, 1984)
Por lo tanto, es de crucial relevancia el  saber que la Secretaría de Educación Pública en alianza con el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas y el Instituto Nacional de Antropología e Historia han contribuido para la preservación del legado lingüístico mediante la creación de programas educativos enfocados en la enseñanza de lenguas vernáculas en comunidades indígenas, además por supuesto del español. En los últimos años la enseñanza del español a indígenas ha ganado fuerza debido a que la política oficial ha puesto énfasis en la educación bilingüe-bicultural. Esta política ve la alfabetización en  lengua vernácula como un paso previo a la castellanización para que el estudiante logre tener dominio escrito y oral en ambas lenguas. Además de la creación de libros de texto gratuito en 22 lenguas indígenas por parte de maestros bilingües y la planeación de educación indígena desde la perspectiva de la lingüística aplicada (Parodi & Barriga, 1998).
Por ende si es que se llevan a cabo  correctamente los planes educacionales comenzados hace  ya más de una década, contribuirían de sobremanera a tener un país multicultural con altos estándares educacionales y consciente de la diversidad cultural pero sobretodo con orgullo de sus raíces y tolerancia a la heterogeneidad donde ninguno vale más que otro por su lengua o color de piel.
Para poder dar un panorama más extenso acerca de este tema, fue importante la búsqueda de información que ejemplifique la realidad contemporánea de este fenómeno sociolingüístico que parece ser ha tendido a expandirse y agravarse. Es por eso que se llevó a cabo una investigación de campo, con el objetivo de encontrar que tan restringido es el uso de las lenguas indígenas en diversos contextos sociales, en cuales es socialmente obligatorio el uso exclusivo del español y por último que tanto apoyo por parte de la Secretaría de Educación Pública existe hacia estas comunidades.
Dicha investigación se llevó a cabo a principios del mes de abril de 2011 en el municipio de Tlaxico, Oaxaca en al área conocida como la Mixteca Alta. La selección de este municipio como la muestra de la presente investigación se decidió mediante la revisión  estadísticas del INEGI (2000)  donde  se expone la concentración de alrededor de 52,314 hablantes mixtecos de la variante tu'un savi (INALI, 2005) mejor conocida en castellano como variante de Magdalena Peñasco. El otro factor relevante que influyó en dicha decisión fue la existencia de la  Academia de la Lengua Mixteca donde esporádicamente los escasos lingüistas, sociolingüistas y etnolingüistas conocedores de la lengua se reúnen con el fin de discutir distintos aspectos relacionados con ésta. La academia al igual que otras varias en el país, está afiliada al Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, la cual en los últimos años ha hecho un formidable esfuerzo que tiene como fin la mantenencia, preservación y difusión del  extenso patrimonio lingüístico del país.  Durante la estancia en dicha comunidad se aplicaron encuestas en diversos contextos sociales para poder así adquirir una perspectiva más amplia de los problemas lingüísticos contemporáneos en la región. Los puntos clave fueron: calles, comercios, plazas y la preparatoria local (C.B.T.i.s. No. 2) donde se tuvo la oportunidad de aplicar encuestas a alrededor de 30 estudiantes para poder llevar a cabo un análisis cuantitativo de la información recabada.
Para facilitar el proceso de investigación, se entabló contacto electrónico con la Lic. Yuyu Ortiz Silva, directora del Centro de Mediación Comunitaria del municipio de Tlaxiaco quien desde el arribo mostró un gran interés por facilitar la tarea de recaudación de dato, así como de dirigirnos con las instituciones pertinentes para la investigación. En entrevista con la licenciada (comunicación personal, 1ero de abril, 2011) se plantean algunos testimonios interesantes y útiles para el futuro de esta investigación:
¿Cree que aún haya problemas de discriminación étnica y lingüística en esta región?
La gente oriunda de la Ciudad de Tlaxiaco se quedó con la idea de que ellos son del París chiquito y nos discriminan a los que venimos de las comunidades indígenas. Lamentablemente aún los violentan en las calles, son: indios, arrimados. La situación está aún muy difícil; claro ya hay algunos casos buenos que van subsanando esas diferencias, afortunadamente, ahorita por ejemplo tenemos una diputada local que es indígena, es bilingüe. Ahí se ve una de las discriminaciones más grandes, ya que de india no la bajaban, qué, ¿Cómo va a llegar esa india? Si ella es una india; prácticamente fue una de los tantos obstáculos a los que se enfrentó ella. Y aquí en el casco de la ciudad, jamás lo ha llegado a gobernar una persona con ascendencia indígena, todos son los oriundos, los del centro de la ciudad, no han permitido que algunos de los que ya somos radicados puedan participar.
¿Ha ayudado la radio a mejorar la imagen que la gente tiene del mixteco?
La radio sí, cumple una función bastante importante porque comunica en las lenguas maternas que son: tríqui, mixteco y chocholteco. Hay una población en Noxchixtlan precisamente, de chocholtecos y funciona, sin embargo esa radio tampoco es escuchada en el centro de la ciudad y eso ha llevado a que muchos jóvenes y adultos que somos originarios de otros lugares  y vivimos aquí les pregunten ¿tú hablas mixteco? No, y ¿de dónde eres? Pues de aquí de la ciudad, entonces reniegan de sus raíces.
Mediante las declaraciones anteriores es claro que evidentemente los problemas étnicos siguen siendo una problemática actual en comunidades indígenas como Tlaxiaco, inclusive en ámbitos políticos y gubernamentales donde se podría creer que ese tipo de lastres son ya inexistentes.
En busca de las opiniones del resto de los grupos generacionales de la comunidad y  con ayuda de una carta facilitada por la Universidad nos fue permitido acceder a las aulas del Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios #2, ubicado en la cabecera del municipio de Tlaxiaco, ahí se aplicaron encuestas a  30 alumnos de diferentes grados con el fin de recabar información acerca del apoyo que la SEP ha brindado a estos poblados y acerca del sentir  comunitario con respecto a los derechos lingüísticos. Las 30 encuestas restantes, lo cual nos da el total de 60, fueron a aplicadas aleatoriamente  a peatones radicados en la cabecera municipal.


Gráfico 1
¿Durante la primaria recibiste libros de la SEP en mixteco?


De igual forma es importante concientizar al gobierno y a la Secretaría de Educación Pública de seguir con el apoyo educacional para que libros en lenguas indígenas lleguen lo antes posible a  las comunidades que los requieren para contribuir al reforzamiento y mantenimiento de la lengua y por ende en su aplicación real. Afortunadamente se puede apreciar que los jóvenes en la actualidad han recibido más apoyo que generaciones anteriores donde la gran mayoría declara no haber recibido nunca libros en su lengua vernácula por parte de la SEP, llegando a la conjetura de que quizás tampoco tenían el mismo acceso a la educación con el que cuentan las nuevas generaciones.


Gráfico 2
¿Durante la primaria y secundaria ¿tuviste clases en mixteco?
 

Otro punto interesante que va de la mano con la distribución de libros de texto gratuitos en lengua vernácula, es la impartición de clases en las cuales los niños y jóvenes puedan aprender de todo lo que realmente engloba la cultura mixteca; esta sería una buena manera de mantener la lengua e inclusive estandarizarla aún más de lo que ya han hecho tanto la Academia de la Lengua Mixteca y otras instancias extranjeras como el Instituto Lingüístico de Verano (Summer Institute of Linguistics).
En el gráfico 5 podemos apreciar  que aunque los adultos en casi ningún caso recibieron clases metalingüísticas, en la actualidad más de la mitad de los jóvenes reportan de igual forma jamás haber sido impartidos con clases de lengua mixteca, lo cual  a mi parecer resulta en una lástima  ya que si se cuenta en el presente con libros de texto en estas lenguas, lo más lógico y consecuente es encontrar, capacitar y emplear profesores bilingües quienes hagan buen uso y difusión de la literatura mixteca ya existente.

Gráfico 3
¿Hay lugares dónde se prohíbe hablar mixteco?


Otra de las cuestiones pertinentes durante la investigación fue acerca de que tanto existe la libertad de expresión en este tipo de comunidades indígenas donde se sabe que en el pasado hubo bastante presión socio-gubernamental  para imponer el castellano como lengua única. Por fortuna como se puede apreciar, la mayor parte la muestra estudiada declara  que no existe ningún lugar en donde se prohíba el uso de lengua vernácula. Esto hacer pensar que quizás el español y el mixteco gozan de una equidad social, lo cual podría ser clasificado como situación de diglossia en vez de un caso de lengua tabú (mixteco) y una lengua impuesta (español) como solía apreciarse en épocas pasadas y como se mencionó hipotéticamente al inicio de esta investigación.
Es grato después de la realización de este trabajo, saber que con el paso del tiempo, contrario a lo que muchos podríamos haber pensado, el orgullo lingüístico de estas comunidades parece estar renaciendo en las  nuevas generaciones quienes ya no ven sus orígenes con vergüenza en contraste con algunos adultos de edad avanzada quienes durante la investigación se opusieron renuentemente a ser entrevistados. Hoy en día estos jóvenes ven con orgullo lo que significa pertenecer verdaderamente a la cultura en donde le tocó nacer y todo lo que esto implica.
Sin embargo aún queda mucho que hacer tanto social como gubernamentalmente para continuar fomentando este tipo de manifestaciones de orgullo cultural, tales como evitar las críticas étnicas y lingüísticas en prejuicio de estos pueblos mexicanos; para lo cual estoy en total acuerdo con lo dicho por Saussure: “los hechos lingüísticos apenas provocan la crítica, en el sentido de que cada pueblo está generalmente satisfecho de la lengua que ha recibido” (1986). Ese generalmente subrayado es el factor que yo espero podamos llegar a cambiar para que en algún futuro no muy lejano y no muy idílico puede ser remplazado por un “siempre”.
En conclusión, es importante mencionar el buen sentir que da saber  que los lastres sociales que alguna vez hubo en el pasado y suponía aún perduraban hasta nuestros tiempos,  se han  ido desvaneciendo poco a poco, dándonos así la oportunidad perfecta para actuar  y luchar por un México unido. Sólo falta el apoyo de la sociedad mediante la aceptación social de los indígenas y el fomento por parte de la Secretaría de Educación Pública  y los gobiernos de estados con altos índices de hablantes indígenas, para que éstos  puedan verdaderamente trabajar en conjunto y  crear sistemas de educación trilingües en las escuelas, donde  provean  libros de texto gratuito y se cuente con el personal docente suficiente para impartir clases de español, inglés y la lengua vernácula de la comunidad. De esta forma será más tangible la preservación del patrimonio lingüístico del país, la competencia internacional y un avance más en el largo camino que aún queda por recorrer hacia la equidad étnica en México.




Bibliografía.

Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas,
CONAPO-INI. (2000). Los      números-indicadores socioeconómicos México: CDI. Obtenido de                         http://www.cdi.gob.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=217

Coronado, G. (1984). Comunicad y cambio en una comunidad
bilingüe.
México: Centro de   
Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social Ediciones de la Casa Chata.

INALI, (2005). Lista de variantes lingüísticas por agrupación México:
Obtenido de,
http://www.inali.gob.mx/clin-inali/html/l_mixteco.html

INEGI, (2000). Población de 5 años o más que habla una lengua
Indígena México: Obtenido de
       http:// www.inegi.org.mx/

INEGI, (2010). Estadística nacional de población México: INEGI.
Obtenido de
       http://www.inegi.org.mx/

Ninyoles, R. (1975). Estructuras sociales y políticas lingüísticas.
España: Torres Edition.

Parodi, C., & Barriga, R, (1998). Lingüística en México. México: El
Colegio de México.

S a u s s u r e, F. (1986). Curso de lingüística general. M é x i c o: F o n t am a r a.

Sierra, M. (1996). Discriminación e injusticia en regiones indígenas. Proceedings of the Latin
American Studies Association, XX International Congress, http://lasa.international.pitt.edu/LASA97/sierra.pdf

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